Nos conocimos, nos juntamos… y eso es algo que ya no se puede deshacer

Disfrutamos de la ciudad como espacio de libertad, sin verjas,  ni rejas, ni tampoco cámaras.

Nos enriquecemos con la diversidad.

Disfrutamos compartiendo.

Aspiramos a ser metrópoli / no claustrópoli.

La ciudad no puede estar vigilada.

Ni dividida.

Renunciamos a formar parte de la sociedad del control.

No somos policías de ningún tipo de pensamiento.

Tenemos derecho a respirar.

No pueden mercantilizarse, ni nuestras vidas, ni las de nadie.

Los intercambios simbólicos de la sociedad del espectáculo no deben marcar la vida cotidiana.

La personalización es la mejor máquina de control social.

La individualidad solo tiene sentido para crear y disfrutar de y en espacios comunes.

Somos vulnerables.

Pero no caemos.

Ni el miedo, ni las cuchillas, impedirán saltar la valla de Melilla.

Los muros en Palestina e Israel también caerán

y los de la frontera México-Estados Unidos, el Sahara-Marruecos…

en Arabia Saudi e Irak,

en India y Bangadesh…

en Bostwana y Zimbabue

en Sudáfrica, Zimbabue, Mozambique

en Lavapiés, Usera…

en cada comunidad de vecinos.

La guerra fría no nos dejaba salir.

La globalización no nos deja entrar.

La arquitectura no puede ser parte de la represión.

La incultura no remplaza ni plazas, ni calles.

Todas Redescribimos la historia,

podemos y sabemos.

No somos, ni una, ni grande, ni libre.

Somos muchas y pequeñas, disfrutando del día a día.

Construimos en común ciudades sin autopistas, ni rascacielos… ni tampoco centros comerciales.

En eso estamos.

Se nos olvidaba:

EL SENTIDO COMÚN ES EL PEOR DE LOS SENTIDOS

¿Quizás por eso lo que hacemos no tenga sentido?

O, ¿SI?