YOLANDA GONZÁLEZ: en su memoria, por nuestra lucha

YOLANDA GONZÁLEZ copiar defHay una raza vil de hombres tenaces

De sí propios inflados y hechos todos,

Todos del pelo al pie de garra y diente (…)

NICOLÁS GUILLÉN

Yolanda González Martín fue asesinada en 1980. La secuestraron en un piso compartido en Aluche. La mataron por ser representante del Centro de Formación Profesional de Vallecas (Madrid) en la Coordinadora de Estudiantes de Enseñanza Media. La lapidaron por pertenecer a la clase trabajadora, por ser joven, por tener ideas. La eliminaron por ser vasca. Algún policía fue cómplice de la vileza. El máximo responsable del asesinato acabó colaborando con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en este país etiquetado como democrático. Uno de los asesinos, Emilio Hellín Moro, habría sido asesor del Ministerio del Interior en temas relacionados con seguridad.

El 18 de junio de 2013 nos reunimos en El Campo de Cebada con compañeros del extinto Partido Socialista de los Trabajadores al que pertenecía Yolanda para recordarla a ella y hacer un homenaje a los muertos, olvidados de la democracia.

Un acto homenaje a Yolanda, pero también a todos los asesinatos que han quedado impunes durante la transición democrática. Para ellos tampoco hay memoria histórica.

Nosotros no olvidamos. Recordamos a los que dejaron sus vidas por pensar, luchar, compartir.

La memoria nos hace libres. Conocer la historia nos hace fuertes.

Participaron amigos y familiares del Yolanda. Compañeras y compañeros del Partido Socialista de los Trabajadores (PST). Mariano Benítez de Lugo el abogado que peleó por que la justicia predominase.

Nosotros pusimos la música, la poesía, el acompañamiento, la solidaridad.

También se proyectó el documental Yolanda en el país de lxs estudiantes”.

Fotos del homenaje en el Flickr de @yolandoska

Más información sobre el caso, aquí.

***

Nunca te he conocido, y hoy en cambio te descubro

Al trasluz de la historia,

Mortal en esa trastienda

De mitos sobredorados

Años y leyes que no pueden tocarse

Porque se pudren los dedos

Y resienten los ojos –dicen-

Pero al miedo halagan

Y al miedo llaman: Está oscuro.

Candiles de la memoria

Se agitan frente a la venda

Y hay un baile de sombras:

Son las nuestras proyectadas, justicia y libertad.

Sólo tú sabes ver ya

Desde el fin del futuro

Lo que pudo ser todo, y no.

Qué pudo ser montaña y es barrera,

Qué conciencia despierta

Se bebieron las fieras

Hacia el manto de sueño.

Esas fieras, Yolanda, no son hombres ni piedras:

Transitan a pie de garra

Una sembrada quietud

De guijarros dormidos por costumbre.

Son braceros del olvido que está sucediendo ahora;

Ayer vestían un arma

Y hoy empuñan un decreto:

Tiempo sobre tiempo impune…

(…)

Siempre debí conocerte, nunca debí descubrirte:

No en la certeza de un crimen,

Sí en la verdad que te nombra.

Lo digo para salvarme,

Por todo lo no vivido, y las cosas que nos quedan,

Yolanda, por no vivir.

ADOLFO VÁZQUEZ

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